ALAIN DELON Y ROMY SCHNEIDER


Una mujer completamente borracha, que fuma un cigarrillo tras otro, se acuesta en su cama. Sobre su mesa de noche hay un frasco con barbitúricos. Los toma todos. 
Para ella, ese 29 de mayo de 1982, podría haber sido un día como cualquier otro. Como uno de esos días habituales en los que fuma sin parar y bebe alcohol hasta perder la conciencia. Un poco antes, ha terminado de filmar "La pasajera de Sans Souci". Ha filmado más de cincuenta películas con directores como Orson Welles o Visconti. También ha trabajado en teatro. Ha ganado dos premios César y la crítica la considera una de las mejores actrices del mundo. Para la gente, ella es Sissi. Pero es Romy Schneider y ha decidido que ese día no sea como los anteriores. Este es el día de su suicidio.


En 1955, Romy tiene 17 años. Ya ha filmado películas románticas y es bastante conocida. Pero ese año se encuentra con Sissi y se convertirá, interpretando a la emperatriz de Austria, en una de las actrices más famosas del mundo. 
Años después, en otros papeles, demuestra que tiene gran talento. Sin embargo, su cara y su cuerpo quedan para siempre unidos a Sissi. 


Romy es austriaca y muy joven, así que a todas partes la acompaña su madre. Incluso a Hollywood, en donde los estudios Disney se esfuerzan para convertirla en una estrella internacional. 
Romy no quiere seguir haciendo papeles azucarados pero su madre la convence de que debe interpretar una vez más a Sissi.  En total, actuará como dulce emperatriz en tres oportunidades. Por suerte para ella, le ofrecen un papel en Francia. Ella no sabe hablar francés pero acepta. Es una manera de alejarse de Sissi. 
La película que va a filmar se llama "Amoríos". El actor principal es enviado a esperarla al aeropuerto. En definitiva, Romy es una estrella. El actor es casi desconocido y ha filmado un par de películas de poca trascendencia el año anterior, en 1957. Para él es una buena chance poder trabajar junto a Romy.
Romy desciende del avión junto a su madre. Ve a un joven muy bien vestido y muy atractivo sosteniendo un ramo de flores. El joven sonríe. Romy toma el ramo y así conoce a Alain Delon.


Alain no tiene mucha experiencia como actor. Ha llegado a serlo casi por casualidad. Su amigo Jean Claude Brially sí es actor y lo ha llevado al festival de Cannes de 1957. Allí ven su apariencia y le ofrecen papeles. Tiene 22 años y consigue actuar en dos películas antes de que acabe el año.
Hasta entonces, ha tenido una vida agitada. Sus padres se divorcian, él tiene mala conducta en los colegios y lo expulsan de varios. A los 17, se incorpora al ejército y va a pelear a Indochina. Al regresar a Francia, hace un poco de todo para sobrevivir: trabaja como mozo de restaurante, como vendedor y carnicero. 
Hasta que va a ese festival y, un año más tarde, lleva al aeropuerto un ramo de flores para dárselo a una actriz que será el gran amor de su vida.


Delon comienza a hacer buenas películas y a mostrarse como un actor interesante a partir de "A pleno sol", dirigida por René Clement, en la que personifica a Ripley, el famoso personaje literario de Patricia Higsmith. Ese año de 1960, también trabaja en "Rocco y sus hermanos", de Visconti.
Su romance con Romy atrae a los periodistas y a los críticos. Juntos forman la pareja ideal: llena de belleza, juventud y fama. 
Pero hay cosas que inquietan a Romy. El comportamiento de Alain resulta ambiguo. Él tiene una gran amistad con Visconti. Esto no tendría nada de extraño a no ser por la compleja personalidad del director: un aristócrata comunista, con vicios, y homosexual. 
Visconti es un muy buen director y sabe lo que tiene que hacer para mantener lo que tiene. Le ofrece a Romy trabajar en teatro. La obra es "Lástima que sea una puta", del inglés John Ford. Los personakes centrales son dos hermanos incestuosos. Delon hará uno de los protagonistas; ella, el otro. Pero Romy tiene dudas porque su francés no es muy bueno. Lucha para mejorarlo y sube a las tablas. A partir de ese momento, su carrera cambia por completo. En el escenario demuestra su talento y la crítica no ahorra elogios hacia ella. La prensa considera que su trabajo ha estado muy por encima del que hace Delon.




Alain y Luchino Visconti hacen varios viajes a diferentes lugares. Alrededor de ellos hay rumores que no tardan en llegar a oídos de Romy. Parece natural que la pareja comience a tener problemas. Alain y Visconti son amantes.
Todo esto es difícil de soportar para una muchacha de un poco más de veinte años. La presión la lleva a tomar mucho alcohol y a consumir drogas.
Después de algunos años, la relación se rompe.
Para muchos, es una verdadera pena. Es sabido que Romy ama a Delon. Y casi nadie duda de que él también la ama, a pesar de la ambigüedad de sus preferencias sexuales.
Por separado, ambos inician lo mejor de su carrera de actores. Él se instala en forma definitiva como el símbolo sexual francés y ella realiza muy buenos trabajos en donde puede demostrar sus condiciones como actriz de talento y su especial belleza, que la ha llevado a ser considerada la mujer más hermosa del mundo.




En 1965, Alain lleva un año casado con una actriz marroquí, Natalie Delon. 
Romy ha tenido amantes y ha filmado "El Proceso", con Orson Welles y "El cardenal", con Preminger. Son varias películas importantes las que la tienen como protagonista. Está en el mejor momento de su carrera. También ha conocido al que será su marido, el actor y director de teatro Harry Meyen. Pero falta algo. Un llamado telefónico de Delon ofreciéndole un papel. La película es "La piscina" y será mediocre pero la hará mostrar lo que ningún espectador hubiera imaginado en alguien que ha protagonizado a Sissi: la poderosa sensualidad que posee.




Poco a poco, Delon se va convirtiendo en uno de los mitos del cine. Romy no deja de trabajar pero tampoco abandona su idea de tener una familia. Se casa con Harry y tienen un hijo, Christopher. Es 1968 y Romy decide dejar de trabajar durante un par de años para estar cerca de Christopher. Después, retoma la actividad y filma "Las cosas de la vida", dirigida por su amante Claude Sautet. La presencia de Sautet empeora su vínculo con Harry, ya muy desmejorado, y acaban separados en un matrimonio que dura demasiado poco.
No pasa demasiado tiempo para que se una a Delon para filmar "El asesinato de Trotsky" y vuelva a encarnar a Sissi. Esta vez, la versión nada tiene del endulzado romanticismo de las que ha filmado en los años cincuenta. La dirige Visconti en "Luis II de Baviera", con otro actor amante del director, Helmut Berger. Al comienzo, el papel de Berger estaba destinado a Delon pero el director lo desplaza por su nuevo amorío.
Al mismo tiempo, a Romy le ocurren dos cosas: su padrastro muere y ella descubre que él la ha estafado gastando gran parte del dinero que le pertenece. Además, debe afrontar un largo juicio por la tenencia de Christopher que termina ganando a cambio de darle a su ex marido más de la mitad del dinero que tiene.




Los amantes que tiene Romy son muchos. Nunca deja de fumar ni de beber. Pero no se la ve demasiada afectada. El que ha tenido problemas graves ha sido Delon.
En 1968, uno de los guardaespaldas de Alain aparece muerto a tiros. La investigación policial descubre relaciones de Delon con mafiosos y políticos. Realmente se encuentra muy comprometido. Pero se trata del actor más famoso de Europa y uno de los más notorios en el mundo. Por otra parte, ha acumulado mucho dinero y conexiones importantes. El escándalo es enorme pero él es Delon. Como en muchos otros países, también en Francia el poder y el dinero surten efecto: todo queda en la nada.
Delon se separa de Natalie casi de inmediato. Lo que se ha comentado es que ellos y el guardaespaldas formaban un trío sexual. Por alguna razón, el guardapespaldas termina muerto después de una noche de alcohol, drogas y sexo. En la casa solo estaban ellos tres. 
Para mejorar su imagen masculina, Delon se casa con rápidez con Mireille Darc. De todas maneras, el incidente no hace mella en la carrera de Delon. Por el contrario, la potencia y él comienza a filmar una serie de films  policiales que aumentan su fama.
En su vida privada, cada vez se hacen más conocidas sus relaciones con narcotraficantes, las orgías en las que participa, las conexiones que realiza entre millonarios y actrices, siempre obteniendo beneficios de dinero o de poder. 




Romy nunca deja de actuar. Es lo que la rescata de las sombras en las que va sumergiéndose. En 1979, Harry se suicida ahorcándose. Esto la impresiona y la deprime. Su estado es tan grave que debe dejar a Christopher al cuidado de sus abuelos. Pero, como otras veces, se repone y vuelve al cine. También a enamorarse. Esta vez de Daniel Biasani con el que se casa y queda embarazada. Pero pierde al hijo.
Daniel no es el hombre al que Romy quiere. Todo en su vida amorosa parece girar en torno a Alain Delon. Nunca se han separado del todo. Mantienen una gran amistad y realizan algunos viajes juntos. Pero, siempre, algo sucede para que no puedan estar plenamente felices. Lo que sucede no es nada extraño. Simplemente, la vida de Delon y sus gustos sobre el sexo.




Romy se separa de su segundo marido y se relaciona sentimentalmente con Laurent Petin, un buen hombre que trata de cuidarla de sus borracheras. 
Ella es una muy buena profesional y filma con Marcello Mastroianni casi al mismo tiempo que comienza a padecer problemas serios de salud. Deben operarla de un pie y del riñón. Su depresión es fuerte pero le falta lo más grave que le ocurrirá en la vida.
Christopher está jugando en su enorme casa donde vive con Romy. Ella no está. Christopher resbala desde una ventana y cae sobre las rejas que rodean la casa. Las rejas terminan en afiladas puntas de lanzas. Christopher queda colgado de la reja, con el cuerpo atravesado por las lanzas. 
Alain Delon es llamado y es él quien va a buscar a Romy para darle la noticia. Cuando ella llega al hospital, su hijo está muerto.




Ocho meses después de la muerte de su hijo, en esa noche del 28 de mayo de 1982, Romy Schneider, una de las actrices más famosas y talentosas del mundo, a los 43 años, toma todo el alcohol que puede, fuma varios atados de cigarrillos, se droga y acaba tomándose un frasco de pastillas.
Alain Delon es llamado de inmediato. Él se encarga de todo. Pero no va al funeral. No quiere mezclarse entre los centenares de fotógrafos y las decenas de miles de personas que asiste.
Muchos años más tarde, se limitará a decir que Romy ha sido el gran amor de su vida.