ELVIS PRESLEY Y PRISCILLA PRESLEY



Priscilla Ann Beaulieu no se sintió nada bien cuando se enteró que la familia dejaría Austin para vivir en Alemania. Su padre era oficial de la Fuerza Aérea y había sido transferido a Wiesbaden. Priscilla perdió a sus amigos y le costó hacer nuevos. Hablaba poco y mal el alemán. 
Un día supo que había un club en el que se reunían las familias estadounidenses, el Club de Águilas. Priscilla comenzó a ir todos los días y a sentirse mejor al conseguir algunas amistades. A ese club iba, de vez en cuando, uno de los tipos más populares del mundo. Estaba haciendo el servicio militar. Por alguna razón, le tocó hacerlo en Alemania. Por alguna razón, un chico amigo de Priscilla lo conocía por estar en el mismo regimiento. Claro, Priscilla no demoró en pedirle que se lo presentara. En definitiva, era una adolescente de catorce años y el tipo era su ídolo. 
Ella ni siquiera podía imaginar que el destino iba llevándola de la mano al sitio en donde debía estar para dejar de ser una persona como todas. ¿Quién podría haber imaginado que una chica tendría que dejar Austin contra su voluntad, cruzar el océano, radicarse en una ciudad del estado de Hesse, y asistir diariamente a un club de militares para llegar a conocer a Elvis Presley?


El abuelo de Priscilla era noruego y se casó con una descendiente de escoceses-irlandeses al emigrar a los Estados Unidos. De los tres hijos que el matrimonio Iversen tuvo, la única mujer fue Ann Lilian, que sería la madre de Priscilla. A los dieciocho años, Ann Lilian se casó con un piloto de aviones de la Marina estadounidense, James Wagner. Priscilla tenía seis meses cuando su padre se mató en un accidente. Ann Lilian volvió a casarse con un oficial de origen canadiense, Paul Beaulieu. Priscilla ignoró que su verdadero padre había muerto y, siendo una niña, al revolver unas cajas con recuerdos, descubrió el secreto. Mientras tanto, iba de una base militar a la otra cada vez que su padre adoptivo era trasladado. Creció siendo una muchacha bastante tímida y con amigos que nunca le duraban por los continuos cambios de hogar. En 1956, cuando tenía once años, llegó a Wiesbaden. Tres años después, comenzó su romance con Elvis.


Por supuesto que el cantante no era un recluta más. Conseguía permisos especiales y tenía una casa en Bad Nauheim, una localidad de Hesse, el estado en el que vivía Priscilla. Elvis organizó una fiesta y se ocupó de invitarla. Ella no parecía tener catorce años. Era muy bella y su cuerpo parecía el de una muchacha mucho mayor. A Elvis no le resultó sencillo estar con ella. El matrimonio Beaulieu prohibió a su hija que volviera a verlo. De todas maneras, siguieron viéndose a escondidas, como suele hacer cualquier pareja que encuentra la oposición de la familia. 
Para tranquilidad de los Beaulieu, el servicio militar acabó para Elvis y él regresó a Estados Unidos. Priscilla se convenció que todo había acabado entre ellos. Sobre todo, al leer en las revistas sobre el romance de Elvis con Nancy Sinatra. Pero estaba equivocada. Elvis no dejó de llamarla por teléfono y, dos años después de irse de Alemania, en 1962, consiguió que Priscilla viajara a Los Ángeles. Él se hizo cargo de todos los gastos del viaje, según la condición que pusieron los Beaulieu. Es común que algunos padres varíen de opinión sobre lo que es conveniente para una hija cuando ven algo de dinero. 
Lo importante estaba hecho: Priscilla, otra vez, se había reunido con Elvis. No se quedaron en Los Ángeles. Fueron a Las Vegas. Elvis estaba decidido a sacarse de encima definitivamente a los padres de Priscilla y acabaría por conseguirlo un año más tarde, en 1963. Entonces, los Beaulieu aceptaron que su hija se quedara bajo el cuidado del padre de Elvis y su nueva esposa. Claro, eso fue lo acordado pero no lo que se hizo. Priscilla fue a vivir a Graceland, la mansión de Elvis, en Menphis. Se adaptó con rapidez y adquirió algunos de los hábitos de Elvis: consumir anfetaminas, somníferos y un poco de droga ilegal.


Elvis había nacido en Tupelo, Misisipi. Su padre era mujeriego y su madre estaba unida a Elvis de manera especial. Siempre le hablaba como a un niño pequeñito y él le respondía de manera parecida. La muerte de su madre, mientras Elvis estaba en el servicio militar, fue la mayor pérdida de su vida. 
La familia se había mudado a Menphis y Elvis estaba decidido a dedicarse al canto. Argumentos para pretenderlo no le faltaban: su voz se adaptaba tanto al rock como a las baladas o al gospel. A los diecinueve años, firmó un contrato con Sam Philips, dueño de Sun Records. Luego, conoció al "coronel" Tom Parker, un holandés que, en realidad, se llamaba Cornelius y había sido artista de circo. Parker salió de la pobreza dedicándose a promocionar cantantes y, sobre todo, al hacerse cargo de la publicidad política de Jim Davis, gobernador de Louisiana. Al ganar, Davis lo nombró "coronel de la milicia estatal del estado". Parker se convirtió en el representante de Elvis y sería más que su propia sombra. Sin dudas que Tom Parker había comprado el billete premiado de la lotería y sin invertir un centavo. 
Parker hizo que Elvis dejara a Sam Philips y grabara con RCA. Hasta ese momento, Presley era un cantante relativamente conocido. Al grabar, en los comienzos de 1956, "Heartbreak Hotel", el disco se convirtió en un número uno. Siguieron presentaciones en televisión que llevaron la imagen movediza y diferente de Elvis hasta millones de adolescentes que comenzaron a adorarlo. Elvis se transformó en el "rey del rock". En un solo año de contrato con la RCA, él solo produjo la mitad de las ganancias de la compañía en todo el mundo. Elvis, como diría John Lennon años más tarde, simplemente, era el mejor.


Priscilla iba y venía por Graceland mientras Elvis filmaba en Hollywood y no la dejaba ir con él. Tenía sus motivos: mantenía un romance con Ann Margret. Había tenido otros. Con Ann resultaba más importante por la clase de mujer que era, una de las más hermosas de los Estados Unidos. Priscilla acabó por enterarse y provocó un escándalo casero. A Elvis no le quedó más remedio que llevarla a Hollywood. Aunque nunca le permitió quedarse más que unos pocos días cada vez que ella viajaba.
Desde ese momento, la relación con Priscilla se hizo más compleja. Los padres insistían en que debía casarse con ella y lo mismo pensaba el "coronel" Parker. A Tom Parker no le importaba tanto las cuestiones morales o románticas sino que no olvidaba cómo se había arruinado la carrera de Jerry Lee Lewis cuando la gente supo que Myra Brown tenía trece años cuando se casó con él. Temía que el negocio se desbarrancara y fue de los que más insistió para que Elvis le propusiera matrimonio. Durante toda la relación de Elvis y Priscilla había usado sus recursos para que el romance permaneciera lo más escondido que fuera posible. Y, sobre todo, la edad de Priscilla. En 1966, ella ya no era una niña y, a pesar de que Elvis sostenía no haber nacido para estar casado, escuchó la propuesta de casamiento que él le hizo.



Elvis y Priscilla se casaron el 1 de mayo de 1967. La boda se celebró en el hotel Aladdin, de Las Vegas. Duró ocho minutos. Hubo un desayuno al que no asistió la mayoría de los viejos amigos de Elvis. Lo que le hizo perder la amistad de varios de ellos. Algunos habían comprado buenos trajes para ir al casamiento. Pero no fueron invitados. 
Elvis y Priscilla tuvieron su luna de miel en Palms Spring. Fue una luna de miel bastante rápida. A los tres días, ya estaban de viaje en el avión privado de Elvis rumbo a Memphis. 
El casamiento parecía ser parte de un mecanismo de relojería. Con exactitud, nueve meses después, el 1 de febrero de 1968, nació la que sería única hija de la pareja: Lisa Marie, que se convertiría en cantante y compositora.
A la vista de todos, parecía un matrimonio bastante feliz. Es cierto que Elvis tenía algunas aventuras amorosas y Priscilla tuvo relaciones sexuales con su instructor de karate, Mike Stone; también es cierto que casi no tenían sexo entre ellos; es decir, nada que no suceda en la mayoría de los matrimonios.



Priscilla, como lo hacen otras mujeres, se cansó del desinterés de su marido. Elvis estaba más ocupado en hacer giras artísticas y drogarse que de fijarse en su mujer. Al menos, de fijarse en ella como lo que era: una mujer con necesidades sexuales.
Esto, como es razonable, no le gustaba a Priscilla. A ninguna mujer le cae bien la insatisfacción sexual. Además, su amorío con Mike Stone le había hecho conocer algo sobre sí misma que antes ignoraba: sus posibilidades de disfrutar de placeres que desconocía. Era bastante como para pedir el divorcio. Los trámites se iniciaron en 1972; al año siguiente, todo quedó resuelto. El dinero fue repartido con cierta justicia y la niña quedó bajo la custodia de la madre pero con un régimen amplio de visitas a favor del padre. En realidad, Elvis y Priscilla nunca dejaron de ser buenos amigos. Eso era bueno. Alguna vez habían estado enamorados, tuvieron una hija, pasaron unas cuantas cosas juntos. El matrimonio falló. Pero ellos eran, en definitiva, un buen tipo y una buena tipa. Los dos sabían eso del otro. Por lo tanto, no tenían ninguna razón para enojarse sino todo lo contrario: le sobraban razones para seguir queriéndose, pero de otra manera.




El divorcio le cayó mal a Elvis. Su salud se deterioró. Las drogas lo dañaban en exceso y tuvo que ser internado en estado semicomatoso. Salió del mal trance pero no dejó de consumir grandes dosis de Demerol, un opiáceo legal. Al serlo, Elvis no se sentía un drogadicto. En definitiva, lo conseguía con recetas de sus médicos. Claro, solía agregar bastante alcohol. Su estado comenzó a ser calamitoso. Tenía serios problemas renales, su hígado estaba destruido, padecía de arritmia. En las presentaciones en vivo se olvidaba las letras y no tenía interés en grabar nuevos temas. Los críticos comenzaron a considerarlo "un Liberace del pop" rodeado de cuarentonas que habían sido las adolescentes fanáticas de sus buenos tiempos. La caída final no estaba lejos.
En 1977, Elvis estaba acabado. Casi no conseguía sostenerse en pie. En los recitales, no alcanzaba la hora de presentación y solía permanecer sentado, con la vista perdida durante largos ratos. Por supuesto, ninguno de los que le rodeaban hicieron nada. Dejaron que se desmoronara.
En agosto de ese año, el jueves 18, Elvis murió en el baño principal de Graceland. Tenía cuarenta y dos años.



Después de muerto, Elvis siguió generando mucho dinero. Todo lo que le rodeó en vida, desde la hebilla rota de un cinturón hasta la cucharita con la que revolvió el café en un bar, se convirtió en fetiche. Por lo menos, así lo consideraron los sumergidos en la  elvis-manía, impulsada por empresarios siempre dispuestos a obtener ganancias aunque haya que usar cadáveres.
Pamela se hizo actriz, trabajó en la trilogía de "La pistola desnuda", junto a Leslie Nielsen, y en programas televisivos. También se mostró como buena administradora manteniendo a flote la herencia de su hija, Lisa. La chica mostró muy rápido la herencia paterna: se dedicó al canto y a las drogas. Recién a los treinta años estuvo en condiciones de hacerse cargo de lo heredado. Su madre lo había cuidado demasiado bien, incluso había aumentado la fortuna. 
Priscilla, después del divorcio, tuvo varios romances y, como ella misma lo dijo, al fin estaba viviendo su propia vida. Seguramente, tenía alguna razón para decirlo. Pero, haya hecho lo que haya hecho, lo más importante que hizo en toda su vida fue casarse con Elvis Presley. Es el único motivo por el que está en la historia.