RITA HAYWORTH O LOS AMORES DE GILDA


La chica entra al escenario con su largo y escotado vestido negro, arroja la capa de forma despreocupada, extiende los brazos y comienza a cantar "Put the Blade on Mame". Está borracha. Su cuerpo y su exuberante cabello rojo se mueven con la música. De pronto, la chica se quita uno de sus guantes. Lo agita en el aire, lo sostiene con ambas manos por sobre su cabeza, lo arroja. Termina la canción. La chica acaba de hacer el estriptis más famoso de la historia del cine. La chica es Gilda. En la vida real, Rita Hayworth.



Rita es una muchacha bastante tímida. Gilda es lo contrario a ella. Ya no está bailando pero decide continuar con el estriptis. Se quita el otro guante y se lo arroja al espectador vestido de etiqueta y sentado en una de las mesas del salón. Se saca el collar y lo tira al público. Tambalea, sonríe con desfachatez, pide ayuda para bajarse el cierre del vestido. Un par de hombres forcejean entre ellos para hacerlo. No lo consiguen. Los empleados la retiran del escenario. Ella parece estar divirtiéndose mucho. Sin embargo, su rostro se pone repentinamente serio. Frente a ella está Johnny, su ex amante y hombre de confianza de su marido, el dueño del casino. Johnny la toma del brazo y la lleva aparte. Le hace reproches. Ella lo insulta. Él le pega una cachetada. Ese momento, el que Gilda recibe la bofetada, se convertirá en una de las escenas más famosas del cine. 
Un guante y una cachetada dada por Glenn Ford hacen de Rita Hayworth una de las más grandes estrellas, un símbolo sexual, y una leyenda de Hollywood.



Eduardo Cansino era un bailarín español que se enamoró de Volga Hayworth, bailarina de las Ziegfeld Follies, las famosas revistas musicales de Broadway. Tuvieron una hija a la que llamaron Rita. La niña aprendió a bailar apenas comenzó a caminar por sí sola. Con el tiempo, su padre la llevó a todas partes haciéndola bailar en lugares del espectáculo. Como en muchos de ellos Rita no podía trabajar por ser menor de edad, el padre fue con ella a México. De modo que, desde los trece años, la muchacha bailó con su padre en bares y clubes nocturnos. Por supuesto, nunca estudió en la escuela secundaria y apenas terminó el colegio primario. De todo modos, no tenía necesidad de saber demasiado sobre la Guerra de Secesión, Lee y Grant. Ella no sería una estadounidense egresada de un college buscando un marido con el que tener dos hijos y un perro. Estaba llamada a ser una de las más notables actrices del cine de todos los tiempos. Por esa razón, a los dieciséis años estaba en Hollywood firmando con la Fox un contrato a prueba por seis meses.




Con la Fox hizo algunos papeles insignificantes y no le renovaron el contrato. Rita conoció a Edward Hudson, un rico petrolero que se dedicaba a promocionar artistas. Edward pensó que Rita podría llegar a ser muy buena en el mundo del espectáculo. Consiguió que trabajara en películas independientes y pudo hacerla firma un contrato con la Columbia. Después, se casó con ella. Era el año 1937, Rita tenía dieciocho y Hudson más del doble. 
Rita hizo varias cambios: dejó de llamarse Cansino y pasó a ser Hayworth, como su madre. Al mismo tiempo, tiño su pelo a rojo, lo que le daría un atractivo especial. En cinco años, haciendo papeles secundarios y uno que otro como protagonista en filmes menores, trabajó en más de cuarenta películas. Ya era una chica que aparecía muy seguido en los almanaques y en tapas de revistas pero necesitaba un papel que la catapultara. En 1941, le ofrecieron ser Doña Sol, en "Sangre y arena", con Tyrone Power y Linda Darnell. Su actuación como la mujer que lleva por el mal camino al analfabeto torero que personifica Power, arruinando su vida y su matrimonio, la lleva a los primeros lugares. Pero, mientras en la pantalla es una personalidad avasallante, en la vida cotidiana, está dominada por la timidez y cierta inocencia. Su marido maneja todo el dinero. Es un hábil comerciante. Cuando ella pide el divorcio por malos tratos, en 1942, no tiene un centavo. El marido se ha quedado con todo lo que ella ganó. Rita se limita a pedirle a un amigo, el coreógrafo y bailarín Hermes Pan, que la deje vivir un tiempo en su casa hasta que consiga ganar algo de dinero. 



Pronto y para sorpresa de muchos, un año después de divorciarse, se casa con Orson Welles. Él ya había filmado "Citizen Kane" y comenzaba a tener uno de los puestos más altos como creador de cine. Rita filma "Gilda" en 1946 y sube al cielo de las estrellas de Hollywood. 
"Gilda" provoca un escándalo. En España, la Iglesia la considera inmoral y se la prohíbe. Todo el mundo habla de "Gilda". Tan famosa se hace Rita Hayworth que se coloca su imagen en la bomba atómica de prueba que se arroja sobre las islas Bikini. A Orson le produce gracia. A Rita la desespera. Ella es una pacifista. Su indignación es enorme. Pretende hacer algunos actos de protesta en Estados Unidos pero se lo impiden. Le aseguran que la considerarán antipatriota. Llevada por la cólera y la impotencia de defender abiertamente sus ideas, organiza una expedición a la cordillera de los Andes. Con un objetivo simbólico, entierra en las montañas una copia de la película. "Gilda" podrá ser vista por las generaciones futuras, las que aparezcan después de la destrucción del planeta. 
Entretanto, Orson, que es todo un intelectual con ideas muy personales, decide hacer una película con su esposa: "La dama de Shangai"Como es realmente cierto que Orson suele tener ideas originales se le ocurre teñir de rubia a Rita y cortarle el pelo. Así logra un efecto parecido al que obtuvo Dalila rapando a Sansón. Nadie quiere ver a Rita de otra manera que no sea con lo que es su sello: la pelirroja y abundante caballera. La película es un fracaso de público. Es posible que tuviera valores artísticos. A Rita le preocupa más el fracaso de su matrimonio que el de la película.
Rita y Orson habían tenido una hija en 1944, Rebeca. Desde entonces, Rita mantenía una pretensión: comprar una casa y vivir como una familia. Pero él se había casado, seguramente, para sentirse premiado de ganar a una mujer como Rita y asegurarse de tenerla todas las noches en su cama. Declara que el matrimonio le quita la libertad. Sin dudas que Rita acierta cuando, bastante desilusionada por la ruptura matrimonial, dice: "Los hombres se acuestan con Gilda y se levantan conmigo".



Rita es una mujer demasiado deseada. Apenas terminado su divorcio, ya tiene un marido nuevo. No se trata de un hombre de características comunes. Es el príncipe Aly Aga Khan, hijo de Aga Khan III, el jefe supremo de los ismaelitas musulmanes. Aly Khan es un príncipe con título honorario pero, en definitiva, un príncipe. Su familia tiene enorme influencia en Irán y una fortuna cuantiosa. Aly aprovecha el exceso de dinero para divertirse; no trabaja en nada y pasa el tiempo con mujeres y yendo a fiestas. Su matrimonio con Rita es todo un acontecimiento. 
Rita está embarazada de dos meses cuando se casan en Cannes, en 1949. A la fiesta van quinientos invitados. Hay seiscientas botellas de champagne y toda clase de manjares dispuestos alrededor de una piscina perfumada con ochocientos litros de agua colonia. Por supuesto, Aly Khan y Rita se arrojan vestidos a la piscina. 
Rita es la primera actriz de Hollywood en ser princesa. Y en tener una hija princesa, Yasmin Aga Khan. Pero el matrimonio, aunque más entretenido que los dos anteriores, termina pronto. A dos años del casamiento, el príncipe se va a bailar con Joan Fontaine al mismo club nocturno en el que ha conocido a Rita. Ella se enoja, deja Europa y se muda a Nevada, en los Estados Unidos, para tener el tiempo necesario de residencia y lograr el divorcio. Sobre todo, para sentirse protegida. Está convencida que secuestrarán a Yasmine. El príncipe ofrece un trato: le dará un millón de dólares, una suma casi fantástica en la época, y una cuota mensual bastante alta si Rita consiente en renunciar a la tenencia de Yasmin para que pueda ser educada en la religión musulmana. Rita es católica y quiere a su hija. Responde que nadie podrá separarla de Yasmin ni nadie podrá impedir que crezca como una niña normal en un lugar donde pueda ser como quiera. 
El príncipe litiga durante años, amenaza de muerte a Rita pero no consigue la custodia de su hija. Lo que sí consigue es ser desheredado. Por primera vez en mil quinientos años de tradición iraní, el hijo primogénito no sucede al padre. El Aga Khan III da ese derecho a otro de sus hijos. Considera que Aly es un inútil. 
Rita había abandonado su carrera al casarse con el príncipe y debe retomar el trabajo. Pero ya no es la misma. El alcohol la está haciendo pedazos.




A pesar de sus líos con Aly Khan y el desmejoramiento de su salud, Rita volvió a casarse en 1953. El nuevo marido era Dick Haymes, un argentino cantante de gran nivel pero menos famoso que otros de su estilo como Bing Crosby o Sinatra. Haymes tenía serios problemas económicos. No podía pagar las cuotas alimentarias de sus dos ex esposas y estaba a punto de ir preso y ser extraditado a Argentina. Rita pagó las deudas y se casó con él impidiendo que lo echaran de Estados Unidos. A los dos años, él comenzó a engañarla con otras mujeres. Ella fue a buscarlo a Cocunot Grave, un club nocturno de Los Ángeles. En público, Rita le dio una trompada, volvió a su casa, juntó su ropa y se fue. 
Su relación con Hymes dejó en ella un saldo consistente en varias semanas de cama, recetadas por su médico por el alto grado de estrés en el que se encontraba, y una cuenta bancaria cerca del cero. Todo el dinero se lo había gastado pagando las deudas de su marido.




Rita había regresado al cine con "La dama de Trinidad" ("An affair in Trinidad"), en la que baila descalza un calypso y vuelve a tener como pareja a Glenn Ford. La película fue un éxito de taquilla. Luego, protagoniza varias películas. Cuando interpreta a Ann Shankland en "Mesas Separadas" realiza la mejor actuación desde su retorno. 
Claro, vuelve a casarse. Esta vez con el productor James Hill, en 1958. Este casamiento duró tres años. Se deshizo en 1961. Hill pretendía que Rita siguiera actuando y ella, retirarse del cine y quedarse en su casa. Charlton Heston contó en su libro autobiográfico que, en compañía de otros matrimonios, había cenado con ellos en un restaurante. Afirmó que nunca vio a ninguna mujer ser tan humillada en público como esa noche hizo Hill con Rita al agredirla verbalmente de una manera que Heston calificó como "abuso obsceno". Ella terminó llevando sus manos al rostro para cubrir las lágrimas y se marchó sola.
A partir de ese momento, comienza su completa decadencia. Está enferma. Es una alcohólica. Padece de trastornos severos de memoria. A los cincuenta y dos años, obligada a trabajar por tener muy poco dinero ya que sus maridos jamás le pagaron ninguna mensualidad, Rita debe interrumpir la filmación de "Tales that Witness Madness", una película británica de terror. No puede recordar la letra. La reemplaza Kim Novak. Es su final como actriz. Todavía no le han detectado que padece la enfermedad de Alzheimer desde fines de los años cincuenta. Creen que los síntomas son producidos por el alcohol. Los médicos demoran unos quince años en diagnosticarlo, a mediados de los años setenta. Le recomiendan un clima marítimo y frío. La ciencia médica de esos años afirma que un clima de esa clase mejora la enfermedad. Rita hace caso. Está luchando por su vida. Vive unos años en Puerto Madryn, al sur de Argentina. Después, regresa a su país. Está muy deteriorada. En 1981, un juez considera que debe ser puesta bajo custodia. Su hija Yasmin se hace cargo de ella. Seis años después, en 1987, en un departamento de la Octava Avenida en Manhattan, a los sesenta y ocho años, muere de la enfermedad de Alzheimer. 




Fue diez veces tapa de la revista Life, cientos de almanaques mostraron su imagen en las paredes de bares y negocios, trabajó en más de setenta películas. Se casó con hombres muy ricos y no recibió un centavo de ellos. Perdió ilusiones y mucho dinero con hombres de los que se enamoró. Tuvo talento, belleza y glamour. Fue princesa, extraordinariamente famosa, un símbolo sexual, un icono del cine, y una de las mejores actrices que dio Hollywood. Dijo de sí misma: "He tenido mucha infelicidad en mi vida. Y mucha felicidad. ¿Quién no?".
Rita Hayworth fue la chica que se quitó un guante e hizo soñar a millones de espectadores.